Análisis y reseñas

Análisis de Old Man’s Journey: evocadora y exigua travesía

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La crítica de videojuegos, como la de cualquier forma artística existente, ha evolucionado con el paso de los años al ritmo en que las obras han ido transformándose desde amalgamas de píxeles y sonidos sintetizados hasta lo que hoy se considera uno de los nuevos medios más influyentes, y quizás el que mejor ha sabido aglutinar diversas formas de arte y moldearlas en un conjunto que les dé completo sentido. En el análisis en los tiempos actuales ha dejado de ser válida la fórmula Graficos + Sonido + Jugabilidad + Música, puesto que es la experiencia completa que el jugador recibe de la obra la que finalmente debe ser evaluada. Podría enumerar diversos ejemplos de juegos con apartados gráficos bochornosos y merecedores de puntuaciones excelentes: Deadly Premonition, por poner un ejemplo, era un absoluto caos jugable y visual, pero el poso que dejaba al jugador al finalizarlo lo convertía en una obra de gran valor. Al otro lado del espejo, el multipremiado Journey era una experiencia audiovisual prodigiosa que, sin embargo, exigía lo mínimo en lo jugable, carecía de reto alguno y, sin embargo, trascendió por el simple y a la vez utópico hecho de que todo en él tenía sentido.

Old Man’s Journey es un juego que sigue la senda marcada por éste último y no en vano (sospecho que de forma no accidental) comparte una porción de su título. Es la historia de una travesía empujada por eventos que el jugador desconoce, y que se van desvelando a medida que el personaje protagonista avanza por senderos, colinas, océanos y aldeas. Se trata de una derivación 2D de los etiquetados “walking-sims“, una categoría de aventura que exige al mínimo al jugador en lo jugable en beneficio del desarrollo narrativo. En el juego que nos ocupa, ésta narrativa es plenamente audiovisual y carente de cualquier prosa. El jugador no verá textos, ni siquiera letras mientras comparte su camino con el adorable abuelete. No me parece accidental que incluso los menús de configuración del juego sean un módulo aparte, pues aparecen antes de que el juego sea ejecutado. Parece que el estudio Broken Rules ha querido ser estricto en este aspecto y es de agradecer, pues a efectos narrativos Old Man’s Journey es redondo y de una belleza arrebatadora.

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Pues se ha quedao buena tarde…

Durante esta travesía compartida podremos interactuar con multitud de elementos del decorado, como aves, vehículos u elementos decorativos, cada uno de ellos con un comportamiento específico pero cuya función es puramente ornamental, complementando y dando vida a la experiencia, sin suponer un elemento de un puzzle que debamos resolver. Su decisión de diseño se basa, pues, en la preponderancia de la experiencia narrativa y audiovisual por encima del desafío jugable, no en vano lo más parecido que encontraremos a un jefe final son los rebaños de ovejas que obstaculizan los senderos (y cuyo detector de colisiones me ha jugado más de un dolor de cabeza). La principal y casi única mecánica diseñada para el avance en Old Man’s Journey es el poder modificar la altura de las colinas y senderos con el fin de que el personaje del anciano pueda pasar entre diversos planos de profundidad y así poder continuar su camino. Es fácil, no supone reto alguno, pero es la entretención que el jugador tendrá mientras admira los bucólicos escenarios del juego.

Como hemos dicho anteriormente la obra parte de un punto de partida simple (la llegada de un importante mensaje que desencadena el viaje) y desarrolla una historia contada a través de lienzos colmados de paisajes, pueblos, acantilados y océanos, de noches estrelladas bañadas por percusiones, cuerdas y vientos, de escenas evocadoras que nos cuentan, sin hablar, del pasado y de los fantasmas en que se convierten las decisiones tomadas; pero también del resplandor en la hierba, de los momentos felices que permanecen en el recuerdo y que florecen en la memoria cuando vemos un atardecer en el puerto.

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“Que es mi barco mi tesoro, que es mi Dios la libertad…”

A pesar de que personalmente recomiendo encarecidamente hacerse con Old Man’s Journey por ser una experiencia audiovisual interactiva de enorme belleza, es necesario indicar que quien desee hacerse con este juego deberá valorar su relación duración / precio. Es una aventura que fácilmente puede finalizarse en una hora y media, incluso menos, y su rejugabilidad es prácticamente nula, a no ser que quieran revisitarse algunos escenarios recorridos durante la travesía. Pero sería una lástima perderse esta experiencia sólo por su exigua duración: Old Man’s Journey es una historia simple, cotidiana, que nos llega al corazón porque en el fondo sabemos que las aventuras más importantes son las que compartimos, disfrutamos y sufrimos con nuestros seres queridos. Y disculpen lo cursi, pero nada hay más importante.

[8 / 10]

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