Opinión

Unos tanto, otros tan poco

Duele ver los titulares de los medios digitales y tradicionales, referentes a la investigación sobre el supuesto fraude en las subvenciones de los responsables de Zed Worldwide (conglomerado que incluye Pyro Mobile, la universidad u-Tad e Illion Animation Studio). De confirmarse el desvío ilegal de 67 millones de euros en ayudas públicas estaríamos ante un fraude que daña cruelmente una industria ya de por sí anémica, famélica y sedienta de apoyo económico.

Duele porque la española es una indústria entre algodones, que se aguanta mediante los alhambres de la precariedad (1 de cada 4 empresas no factura ni un sólo euro) y cuyos vistosos resultados, proporcionados por el 2% de las empresas, opacan la realidad de cientos de estudios independientes cuyos proyectos no son, en su mayoría, rentables. Y no lo son en parte por la nula eficacia de las actuales ayudas públicas, que reparten gran parte de un presupuesto público a empresas que presuntamente están desviando fondos y creando proyectos inexistentes para justificar dichas ayudas.

Me pregunto cuál es la razón para otorgar una ayuda de casi 1 millón de euros (entre subvención directa y préstamos a interés muy bajo) a Pyro Mobile S.L. para desarrollar un Commandos para móviles, una “verión cartoon” cuyo desarrollo está ahora congelado por sus responsables por temas “creativos”, cuando multitud de proyectos independientes de valor creativo mucho mayor quedarán en la cuneta de la inviabilidad economica. ¿Qué baremos se utilizan en la concesión de estas ayudas? ¿Hay razones críticas y personas que realmente entiendan el sector en la toma de estas decisiones?

Respecto a las empresas beneficiadas con ayudas del estado, que se pueden consultar en el listado de concesiones del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, sería sano un seguimiento y auditoría más efectivo del progreso de los proyectos, que en principio son están financiados hasta el año 2016. Recordemos que estamos hablando de dinero público y la responsabilidad de velar por el buen uso de estos fondos debería ser del Estado, por medio del Ministerio, con el fin de evitar el mal uso y abuso de unas subvenciones que deberían ser uno de los pilares sobre el que sustentar nuestra industria y que, hoy en día, es un pastel delicioso que se reparten unos pocos privilegiados.

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